Altar Reto Trail fue una de las carreras más difíciles y frías de mi vida. La corrí en 2025, en las montañas de Quimiag, y mi reloj registró 44 km en total. Uno de los recuerdos que mejor explica ese día es que tardé más de cinco horas en recorrer 20 km de montaña. No estoy usando esos 20 km como la distancia total de la carrera: es el tramo que tengo asociado con el esfuerzo y con el barro.
Había barro hasta las rodillas. El barro no era un obstáculo puntual, sino una condición constante que hacía difícil moverse. Cada paso costaba y el avance se volvía muy lento. Después de esos 20 km nos lavaron con una manguera, una escena que resume bastante bien cómo llegamos a ese punto de la carrera.
En un avituallamiento tomé café estando a altura. Treinta metros después de salir de la estación vomité. Lo recuerdo como una anécdota concreta de ese día, sin sacar de ella una regla general sobre el café o la altura.
Tampoco pude ver la Laguna Negra. En cambio, sí recuerdo una cresta extremadamente ventosa. Calculo que estábamos a unos 4.000 m, pero esa altura es una estimación personal, no un dato confirmado del recorrido.
Este texto recoge mi experiencia de la edición de 2025. El registro de 44 km proviene de mi reloj y la referencia a los 20 km describe solo ese tramo de montaña; no es una ficha oficial de distancias, altitud o condiciones.